MEXartes-berlin.de / Danza y teatro
http://www.mexartes-berlin.de/esp/ta-the/malinche.html << atrás


La Malinche
Por Víctor Hugo Rascón Banda

Escenas de "La Malinche", 1998, una interpretación radical del mito de orígen de México de la Malinche, una figura feminina muy actual aún en el México moderno.

 

X
Sobrevivir

Malinche joven desesperada y Malinche vieja que la aconseja como su conciencia.

Malinche vieja: ¡Huye, Malinche!
Malinche joven: La gente humilde está llena de espanto. No hace más que sentirse azorada. Es como si la tierra temblara. Cortés no es reencarnación de Quetzalcoatl, un dios tan bueno. De ser un dios, Cortés es un dios de la guerra y la brutalidad.
Malinche vieja: ¡Huye, Malinche, vete lejos!
Malinche joven: ¿Por qué Quetzalcoatl no ha hecho nada? Sonaron las trompetas de caracol de sus sacerdotes, pero él no hizo nada. Abandonó a los de Cholula a su suerte y permitió que los enemigos allanaran su sagrada casa, asesinaran a sus sacerdotes y destruyeran a los dioses.
Malinche vieja: ¿Qué esperas, Malinche? ¡Huye!
Malinche joven: Ya nada es sagrado. Ya nada es seguro. Sólo es seguro que los tiempos están cambiando.
Malinche vieja: ¡Huye, Malinche, huye!
Malinche joven: Hay que adecuarse a los tiempos. ¡Sobrevivir! ¡Sobrevivir! ¡Sobrevivir!


XI
Moctezuma recibe a Cortés

Moctezuma con su séquito sale a recibir a Cortés y a sus acompañantes vestidos como turistas estadunidenses, borrachos de Cancún. Malinche joven traduce.

Cortés: Is he Moctezuma?
Malinche: Yes.
Moctezuma: Ya a la tierra tú has llegado. Has arribado a tu ciudad, México. Aquí has venido a sentarte en tu solio, en tu trono. Oh, por breve tiempo te lo reservaron, te lo conservaron los que ya se fueron, tus sustitutos.
Cortés: ¡Ya, Malinche, habla! ¿Qué tanto dice?
Malinche: Que ya estás aquí.
Cortés: Of course. I'm here ...
Malinche: Que has llegado a tu ciudad.
Cortés: My city? Are you sure?
Malinche: Yes.
Moctezuma: Los señores reyes, mis antepasados, oh qué breve tiempo tan sólo guardaron para ti, dominaron la ciudad de México. Bajo su espalda, bajo su abrigo estaba metido el pueblo bajo.
Malinche: Que te la han guardado él y los demás reyes, sus antepasados.
Cortés: Bien, muy bien. ¿Qué más?
Moctezuma: ¿Han de ver ellos y sabrán acaso de los que dejaron, de sus pósteros? ¡Ojalá uno de ellos estuviera viendo, viera con asombro lo que yo veo! Yo el residuo, el superviviente de nuestros señores.
Malinche: (A Moctezuma) No entiendo qué es eso de residuo, ni de pósteros.
Moctezuma: No es que yo sueño, no me levanto del sueño adormilado; no lo veo en sueños, no estoy soñando. ¡Es que ya te he visto, es que ya he puesto mis ojos en tu rostro!
Malinche: (A Cortés) Que no puede creer lo que ve. Que piensa que está soñando.
Moctezuma: Ha cinco años, ha diez días yo estaba angustiado: tenía fija la mirada en la Región del Misterio. Y tú has venido entre nubes, entre nieblas. Como que esto era lo que nos iban dejando dicho los reyes, los que rigieron, los que gobernaron: Que habrías de instalarte en su asiento, en su sitial, que habrías de venir acá. Pues ahora se ha realizado.
Cortés: ¿Por qué habla tanto?
Malinche: Es que así es su lengua. Como un canto, como un poema. Dice que ya presentía tu visita, que lo habían dicho sus reyes. Que ésta es tu tierra. Que tomes posesión de sus palacios.
Cortés: ¿Mi tierra? ¿Mis palacios? ¿O sea que todo es mío?
Malinche: No te confundas. Es una cortesía. Así hablan los mexicanos. "Mi casa es su casa." Así dicen. Dicen: "la casa de usted", y hablan de su casa.
Cortés: No trates de engañarme.
Malinche: Es una cortesía. Es una forma figurada de hablar.
Moctezuma: Ya tú llegaste con gran fatiga, con gran afán viniste. Llegas a la tierra. Ven y descansa. Toma posesión de tus casas reales. Da refrigerio a tu cuerpo. ¡Lleguen a su tierra, señores nuestros!
Cortés: Mi tierra, mis palacios, mi trono. Yo haré que eso sea verdad. Dile que ya entendí todo. Que ya termine esto. Que me lleve a mi trono, a mi palacio.
Moctezuma: (A Malinche) ¿Qué dice él, Malinche? ¿Qué dice? ¿Hay dicha en su corazón?
Malinche: (A Moctezuma) Sí. Está contento. Pero ten cuidado con tus palabras. Ten cuidado. Las palabras tienen doble significado.

 

Oscuro

XXIII
Invención de la verdad

Malinche se confiesa con el analista.

Malinche: Eran dos lenguas. Eran dos mundos. No. Dos universos. Tan lejanos, tan opuestos, imposibles de unir y hacer uno solo. Y entonces lo decidí. Yo era la lengua, yo era la intérprete. Ser traductora era mi oficio. Me di cuenta de que los que llegaban no se podían entender con los que acá vivían. Los vencedores jamás se entenderían con los vencidos. Tan diferentes eran. Y me di valor. Me atreví. Mentí a unos y a otros. Cambié las palabras. Me propuse convertir en verdad la gran mentira del entendimiento. Una mentira de dos caras. Por eso pudieron convivir sin hacerse la guerra durante todo un año en Tenochtitlan. Yo inventaba una verdad hecha de mentiras cada vez que traducía de ida y de vuelta entre los dos mundos. Una verdad que sólo podrá ser verdad para otro mundo, para otro ser que estaba todavía por llegar. Lo intenté. No me arrepiento. Sólo lamento que la ambición de unos y la desesperación de los otros acabara con mi intento. Yo estaba sola entre los dos. Al lado, a la sombra, sin más poder que mi lengua. Despreciada de unos y de otros. Usada. Lo intenté. Juro que lo intenté. ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la mentira? Yo sólo quería un ideal.


De "La Malinche", México D.F., 2000.
Publicado con la cordial autorización del autor.

 


<< atrás © Copyright: Autor